sábado, 3 de marzo de 2012

Dulce penar


¡Oh! Mi bien amado
guíame en esta noche sin estrellas:
susurra a las paredes como si hablaras a mis oídos
y a ciegas he de llegar hasta ti.


Seguiré tu voz
que me abrasa desde adentro.
Buscare tu mirada
que atraviesa mi cuerpo como hierro caliente.


¡Oh! Amado mio
vivo preso de ti, fuera de ti, 
buscándote a lo lejos.
¡Que dulce pena! ¡Que amarga espera!