¡Cuanta crueldad!
¿Es necesaria tanta pena y agonía?
Te has vuelto sanguinario, amado mio
una crueldad que pago gustoso a gotas,
¿Acaso no lo ves?
me has vuelto sanguinario a mi también.
Para conservar tu nombre
estrangulo mis palabras,
para recordar tu carne
torturo su canto de poesía.
Y de rodillas regreso cada noche
suplicando por un poco mas
¡Aun me quedan algunas gotas! ¡No tardes!
Podría sobrevivir...

