jueves, 7 de julio de 2011


Cuanto quisiera desescribir mis palabras, 
jamás pronunciarlas, 
aguardar por siempre en silencio. 

Cuanta pena siento por ellas: 
siempre tristes, siempre olvidadas. 

Cuanto amor en el espejismo y el ensueño, 
cuanta pasión y anhelo… 

Pero ahora, 
sin la niebla del deseo que todo lo vela, 
te veo como eres y no quería que fueses: 
una realidad amarga como todas.

3 comentarios:

  1. Un poema punzante con un sabor amargo como el desamor. ¿Ves? ¡Del alma!

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  2. Mis palabras me roban la calma y el sosiego:
    Dolorosamente sinceras, dolorosamente amargas.

    Cuanto quisiera dejarlas descansar:
    Escribir "amarillo" y convertirlas en guayacán en flor.

    Pero esta noche me punzan en el corazón como una espina...

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    Gracias por tu comentario
    Gracias por leer PasiónPalabra

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  3. Que buenas letras llenas de inspiración y transparencia¡¡¡ gracias por compartirlo... Un abrazo

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