Cuanto quisiera desescribir mis palabras,
jamás pronunciarlas,
aguardar por siempre en silencio.
Cuanta pena siento por ellas:
siempre tristes, siempre olvidadas.
Cuanto amor en el espejismo y el ensueño,
cuanta pasión y anhelo…
Pero ahora,
sin la niebla del deseo que todo lo vela,
te veo como eres y no quería que fueses:
una realidad amarga como todas.


Un poema punzante con un sabor amargo como el desamor. ¿Ves? ¡Del alma!
ResponderEliminarMis palabras me roban la calma y el sosiego:
ResponderEliminarDolorosamente sinceras, dolorosamente amargas.
Cuanto quisiera dejarlas descansar:
Escribir "amarillo" y convertirlas en guayacán en flor.
Pero esta noche me punzan en el corazón como una espina...
---
Gracias por tu comentario
Gracias por leer PasiónPalabra
Que buenas letras llenas de inspiración y transparencia¡¡¡ gracias por compartirlo... Un abrazo
ResponderEliminar