martes, 10 de mayo de 2011

Aguarrás


Palabras amargas son las mías.
Palabras tristes y desconsoladas.
Tantas veces tocadas, tantas.
Tantas veces olvidadas.

Hoy dejadme hacerme lluvia.
Y con gotas frías y atormentadas llorar mis palabras.
Llorar su errar solitario. 
Llorar su olvido.

Palabras amargas son las mías.
Y más miserables aún bajo mi lluvia.
¡Oh! Cuanto quisiera desescribirlas… ¡Cuanto!
Con el aguarrás de mi lluvia. Con mi lluvia.

2 comentarios:

  1. La palabra hablada tiene un poder inmediato y sonoro. La palabra escrita un poder reflexivo y silencioso. Muchos prefieren la primera, pero yo prefiero la segunda porque ésta proviene de sabios.
    ¡Ánimo! ¡Sigue escribiendo!

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  2. La palabra escrita es la palabra del exilio: desterrada del Alma, desterrada del Cuerpo.

    No puede mas que errar.
    No puede mas que vagar por el mundo.

    Un caminar silencioso.
    Un caminar con los ojos cerrados.

    Gracias por darle la mano a mis palabras. Gracias por darles un poco de descanso en tu voz.

    Y gracias por tus palabras!
    Espero sigas disfrutando del poder silencioso de mis exilios.

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