No sé cómo explicarle a mi Alma:
decirle que en ella nada se ha roto,
que no ha perdido la cordura.
Que nada malo hay en sus lágrimas seguidas de risas.
Que nada malo hay en su sonrisa acompañada de llanto.
Que no es su culpa la marea alta de la tristeza.
Que es culpa de la luna,
una luna cruel que le ama y le sigue de cerca.
Que su ardor viene de su pasión desbordada.
Y su frio de su humedad profunda de tierra mojada.
Nada en ella se ha roto.
¡Nada!
Que simplemente…
Amar no es para todos los días.


No hay comentarios:
Publicar un comentario