viernes, 29 de abril de 2011

Amar...


Creo que nunca comprendí del todo ese asunto del amor: 
Se me escapaba de las manos, como un pez en el mar, 
dejándome siempre con hambre 
y un sin sabor en la boca causado por el esfuerzo.

Amar –al igual que pescar- 
exigía una paciencia y una fe que los años se llevaron de mi cuerpo. 
De este cuerpo que lentamente se ha vuelto agrio para el amor.

Nunca logre encontrar la palabra precisa 
para ese extraño sentimiento 
que inundaba en las noches mi cuerpo con temblores, 
bañándolo en sudor 
y dejándolo con todas las células fuera de lugar. 
Noches febriles seguidas de mañanas frías 
y llenas de un estupor que me arrastraban al borde de la locura.

Amar me desorganizaba el cuerpo y me cansaba el Alma.

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