domingo, 10 de abril de 2011

Presentación

Pasión Palabra 


Expongo una muerte: un movimiento, un giro, una torsión, un quiebre. Ha sido un viaje de dentro hacia mas dentro. El extravío era doloroso y luego de la muerte más dolorosa ha quedado la palabra.

Sí, pasión. Mi encuentro con mi voz y mi palabra ha sido mi pasión. Un padecimiento que toca mi cuerpo y mi alma. Mi voz y mi palabra las encontré en lo profundo. Fue necesario que cayera de dentro hacia mas dentro, hasta que hundido en mí, océano primigenio, me encontré con aquello otro que me habita. Allí descubrí una lengua nueva. Mi cuerpo aprendió la lengua del mar. De un mar de un liquido primitivo que contenía en sí todos los elementos. Mi cuerpo aprendió la lengua de la vida misma. Es que la vida misma soy yo mismo sin forma.

Y quise encontrar en mí lo humano de todos los humanos. Pero solo, en la oscuridad de mi mismo olvide que era lo humano.

Vague por días en mis cavernas. Recorrí lugares oscuros y húmedos en los cuales densas aguas mojaban mis pies. Y lentamente comencé a olvidar el susurro del mar. La lengua de lo vivo no me pertenecía y era necesario no recordarla más. Sin olas solo me quedo el grito. De los gritos se me devolvía un eco. Y en el eco escuche mi voz. Mi voz me sorprendía cada vez. Y lentamente encontré mis palabras. Aquello no era la lengua de lo vivo, era la lengua de los ecos de mi cuerpo.

Volar no abrió sus alas y la otredad del lenguaje no acogió mis ecos. Padezco la palabra y los gritos dejan en mi boca sabor a hierro. Es que en esto de ser uno mismo estamos solos. Lejos de lo vivo y lejos de los otros palabreo intentando crear un lazo diferente que me lleve de nuevo a ellos. Y en la soledad de mi habitación tejo mis ecos. Escribir no me da tregua.

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