Siempre he pensado que hay algo maravilloso en ir por primera vez a un teatro desconocido: cruzar la puerta, recorrer sus espacios, vivir una obra desde un lugar nuevo y extraño.
El día escogido fue el sábado 16 de abril. La primera imagen: un patio hermoso y acogedor, con mesas iluminadas por velas, y en una de sus paredes una frase que aun hace eco en mí: "Si el libro que leemos no nos despierta de un puñetazo en el cráneo, ¿para qué leerlo?... Un libro tiene que ser un hacha que rompa el mar de hielo que llevamos dentro”, Kafka como siempre con la palabra precisa. Estaba encantado de conocer el Teatro Oficina Central de los Sueños, en el centro de la ciudad.
La obra: un recorrido surrealista a través del viaje de un joven por Estados Unidos, en la primera escena un par de inmigrantes en tonos marrón, emocionados, llegan en barco a Nueva York… de ahí en adelante una sucesión de eventos bizarros e inesperados llevaran a Karl Rossman a vivir un sinfín de experiencias pobladas de personajes de sueño, propios del universo Kafkiano.
Los sonidos y voces en off, el juego de luces y sombras y un hermoso vestuario ayudan a transformar en imágenes las palabras de la reconocida obra de Kafka del mismo nombre.
“Amerika” una obra que espero muchos, al igual que yo, hayan tenido la oportunidad de disfrutar.
Agradecimiento especial al Teatro, por obsequiarme las entradas y a Paola, amiga del Alma por acompañarme.

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